Mis ojos en el sueño
el mar desnudo en mis ojos
las manos bajo el agua
mis pies despiertos
Pasajero de palabras
en un mar de silencio
busco respuestas en los pasos ajenos
Me gana el sueño
el desapego de este mundo
e imagino nombres y distancias escritas en mis alas
Estiro los dedos
para alcanzar el refugio
de agua y polvo
de tierra y sal
13 o 14 de enero
Atravieso Lima como un relampago. Tengo que ir hasta el otro lado de la ciudad para conseguir pasaje a Mancora. Tomo el 50-02, un micro grande que se mete en el caotico transito de la ciudad de una manera casi suicida. Lima esta cortada por todas partes, estan reconstruyendo la nueva terminal y muchos accesos nuevos. Hay mucha gente, viajo en la hora pico.
Llego a la parte norte de la ciudad, a la terminal de fiori: Una larga fila de colectivos, casetas verdes, puestos de comida se alinean sobre calles y veredas de tierra. Sobre la calle principal hay alrededor de 200 personas gritando localidades de Peru, vendiendo boletos para cada colectivo. Hay mucho movimiento, otra vez soy el unico turista visible. Necesito cambiar dolares y el panorama no es bueno. Siento un cosquilleo en la espalda, la situación no me gusta, no estoy convencido de cambiar aqui. No tengo pasaje aun, tampoco puedo reservarlo, los colectivos se llenan y salen.
Esta nublado, hace calor, todos los rostros parecen sospechosos. Tengo el dinero en la mano y cualquier cosa puede pasar. Me cago que calor. Ves, por eso la gente viaja en avion, me digo a mi mismo, mientras me alejo un poco de la terminal. A unas cuadras encuentro un banco, tranquilidad amigo, al fin.
Vuelvo me subo al primer colectivo que veo. Destino Piura. Hay que esperar un par de horas pero es buen negocio, me acabo de ahorrar 20 dolares.
En la punta de mi cabello
un pajaro se esconde del frio
lamenta con su canto
el destino de un pueblo primitivo.
Un pajaro pequeño me cuenta al oido
tiempos de sol y oro y hombres de andar vivo.
Cae por su pico una lagrima que lastima mi piel palida,
mi inconciente desmemoria, Mi sangre española.
Vuela el pajaro de mi cabeza y surrura vientos y poemas.
Lo veo perderse en la noche desde la terraza de un hostal en arequipa.
Hacer el amor en arequipa, perderse en los ojos de un extraño y estar tan cerca. Celebrar la vida, la tierra, la lluvia que me aplaca los rulos y creer en el renacimiento de la piel, en la luz que despierta mis ojos y ser dueño, al menos por un instante, de una sonrisa en la oscuridad.
Vivir un juego que involucra a miles en diferentes lenguas, todos hablando el mismo idioma. Un juego que tiñe los colores de la ciudad, que acentua el sabor de la cerveza y manos amigas se cruzan sobre tu esplada en miles de imagenes que mi camara no vera nunca. Todo se conjuga en este pedazo de tierra, lleno de iglesias, cupulas y mercados.
Por donde voy, el reflejo de mil personas en las paredes de piedra, los juegos geroglificos en un banco o un monasterio me llenan los ojos, me despiertan la cabeza. Natalia se rie de mis chistes faciles y nos sentamos en un lugar cualquiera mientras pienso en los rostros de mi pasado más cercano y me dejo llevar por una ciudad llena de imagenes en camara lenta.
Esta noche viajo a lima
En puno y ya convencido por mi mismo y por Natalia, tomamos un bus a Arequipa. Dejo que Ana siga viaje con la promesa de encontrarnos otra vez en la ruta, o tal vez en Córdoba. Ha sido muy bueno encontrarme con ella.
Con Natalia nos entregamos a un viaje diferente. La ruta entre Puno y Arequipa esta fuera de cualquier plan turistico. Somos apenas 4 extranjeros en un viaje de 50 personas. Todos son amables por suerpte y me comentan un poco sobre el viaje. Paramos en Juliaca y una veintena de señoras se amontonan en la puerta del bus ofreciendo comida y bebida. No pueden subir, son 50 soles de multa. Aquí en peru se cobra multa por cada infracción al código de convivencia local. No se puede escupir u orinar (creanme hace falta aclararlo).
La oscuridad de la noche nos permitió dormir un poco y acercarnos más. Es interesante como nos vamos acercando con personas que recien conocemos al estar lejos. Interesante movimiento de piezas.






































